Madryn

El torpe elefante blanco

Hace pocas horas el Gobernador Mariano Arcioni envió el proyecto de ley de Ministerios a la Legislatura Provincial. Las sorpresas no son pocas.

El proyecto contempla 11 Ministerios; entre ellos el de Hidrocarburos y Minería. Darle rango ministerial a la minería es una clara señal de hacia dónde pretende llevarnos el peronismo (¿ex?) dasnevista. La puerta se había cerrado, o estaba al menos entornada, pero pareciera que intentarán abrirla de la forma que sea. Conflicto social a la vista, a muy corto plazo.

Por otro lado -y finalmente- el Poder Ejecutivo ha decidido revalorizar a sus funcionarios, incluido el Gobernador de la Provincia a través de una nueva escala salarial. A nadie escapa que no es posible que el Gobernador cobre menos $ 60.000 de sueldo. Tampoco podemos dejar de imaginarnos que, obviamente, gasta mucho más que eso utilizando viáticos, reintegro de gastos y hasta conceptos bajo el rubro de gastos reservados. Lo cuestionable es el momento elegido para tomar esta decisión, que parece de una torpeza política extrema.

Este gran elefante blanco, excedido en burocracia, además, se pasea torpemente dentro de un bazar. Y esa misma torpeza es la que, en definitiva, lo desnuda y demuestra palmariamente cuáles son sus prioridades.

Ejemplo por demás evidente: la creación de una súper -y costosa- estructura ministerial y, paralelamente, se veta el Fondo de Infraestructura Escolar sancionado por la Legislatura. ¿Queda claro cuáles son las prioridades?

Una provincia desfinanciada, endeudada, que paga sueldos y jubilaciones escalonadas en 4 tramos, con paritarias incumplidas y proveedores sin cobrar, prefiere abonar altos salarios a sus (muchos/demasiados) funcionarios políticos y sostener -antes que las escuelas- un elefante blanco torpe, caro e ineficiente.

Tal vez estamos siendo testigos privilegiados de la confirmación de aquel presagio vox populi que alerta sobre “tocar fondo” o llegar, empujados, a cualquier extremo para que finalmente, como una luz al fondo del túnel, la megaminería nos abra definitivamente las puertas del cielo.

Mg. Edith Terenzi