Opinión

Marcha por la democracia #1A

Si, mal que les pese a algunos, en especial a los dirigentes de ciertos partidos, la del 1A fue, es y será una Marcha por la Democracia. Porque ese término no le pertenece a ningún partido, mucho menos a uno solo sino a todos y debería cuidarse, defenderse por todos y para todos. No confundirse con partidismos convenientes para quienes no tienen la fuerza de la historia que los respalde como, tristemente ocurrió con el 24 de marzo. Ese feriado, con cuyo nombre no estoy de acuerdo, porque la Memoria, la Verdad y la Justicia, se defiende con el ejemplo del trabajo cotidiano en cada uno de esos postulados y no solo recordando los tristes sucesos del golpe de estado de 1976, se tergiversó casi vergonzantemente por los que se adueñaron de una parte de la Memoria, una parte de la Verdad y una parte de la Justicia.

Pero volviendo a este primer sábado de abril, que ya quedó marcado en el almanaque de 2017 y quedará por mucho tiempo presente en nuestras mentes y nuestros corazones, como el 8N de 2012 entre otras marchas protagonizadas por el pueblo, en acto de civismo puro, quiero hacer mías las palabras del actor y dirigente de la UCR Luis Brandoni: “Estoy muy feliz por lo de ayer, que es un hecho muy destacable por varias razones: se hizo en un día no laborable, con una convocatoria no oficial, sin ningún tipo de sponsoreo y, además, casi no se cortaron calles y todo se desarrolló en paz, en un clima afectuoso, alegre y esperanzador», porque así sucedió en todas las plazas y calles de todo el país, donde se vio solo banderas argentinas autoconvocadas para respaldar no a una persona sino al tipo de gobierno que supimos conseguir.

La Democracia, que en nuestro país como en muchos lugares está acompañada imprescindiblemente por la Libertad de Expresión, se encontró fuertemente respaldada por 2 factores: la Autoconvocatoria y la reacción pacífica de los ciudadanos. En Madryn, el uso de las redes sociales llegó a ser tan cuidadoso de “los Derechos de los otros”, que se armaron grupos cerrados para organizarse y no molestar a nadie, como sus propios administradores así lo explicaron; más allá de que cada cual en sus páginas, perfiles de face o WhatsApp es totalmente libre de publicar lo que quiera (claramente otro ejercicio de la Democracia conocida como Ciberdemocracia, cuyas funciones están caracterizando este siglo XXI entre tantas otras de las TICs) ciertos opiniones se manejaron por esos grupos específicos. Y la espontaneidad de ese tipo de convocatoria, fortalece la acción ciudadana y motiva a concentrarse en el eje realmente movilizador, un humor social muy negativo debido otro tipo de manifestaciones con las que se están en desacuerdo por, entre otras razones, lo que se conoce como el arreo y la dádiva, es decir trasladar a los manifestantes hasta el lugar de convocatoria (léase varias cuadras de colectivos estacionados en la Avda. 9 de Julio de CABA durante las manifestaciones docentes o de las centrales de trabajadores realizadas en el mes de marzo) y que en muchos casos los concurrentes reciben desde dinero hasta comida por su participación. Lejos estuvieron esos hechos de esta Marcha por la Democracia porque los postulados que se defienden van mucho más allá, son los que caracterizan a la Democracia como forma de vida, que en este país estamos intentando y exitosamente consiguiendo mantener desde 1983.

El dato más contrastante, y quizá más importante, es que la manifestación de ayer fue la primera en favor de un gobierno sin ser motorizada directamente desde el poder y donde los celulares y el face demostraron ser efectivos, para mostrar el desagrado por el tipo de poder ejercido en el gobierno anterior, que se escuchó “querer volver”, después de haber llegado hasta reivindicar explícitamente el terrorismo y desvirtuar el sentido de las Madres de Plaza de Mayo, adhiriéndola a una facción de un partido político y alejándola de su verdadero objetivo: la defensa de los Derechos Humanos.

Esta vida en Democracia, que es mucho más que un sistema de gobierno y un hombre o una mujer ejerciendo un cargo que le permite dirigir los destinos de millones, es un conjunto de Valores, creencias y principios que no se asientan prácticas asistencialistas y clientelistas típicas del Populismo que caracterizó el gobierno anterior y que muchas veces desembocan en reacciones violentas. Todo lo contrario, en esta manifestación, donde se cantó, como en muchas otras, nuestro Himno Nacional y se desconcentró tan pacíficamente como se había iniciado. En el caso de nuestra ciudad hubo un dos símbolos que el grupo de ciudadanos, en muchos casos con sus familias, utilizaron para darle ese toque distintivo, la concentración fue en el Monumento a la Mujer Galesa, símbolo de la historia madrinense por excelencia, donde se fusiona el origen del poblamiento de esta ciudad y rol protagónico de la mujer que tiene gran vigencia en la actualidad y una pequeña caminata desembocó en la plaza central en honor al General Don José de San Martín, el padre la patria que juramos defender en la canción nacional que se volvió a entonar como cierre.