La Comisión de Patrimonio y Cultura está trabajando activamente para garantizar la conservación del tanque de agua de 1927, un símbolo histórico que marcó un hito en el desarrollo de la ciudad. Este tanque, construido en los primeros años del siglo XX, es considerado un monumento clave en la historia de Madryn, ya que su puesta en funcionamiento fue esencial para el abastecimiento de agua corriente, contribuyendo al crecimiento y la consolidación de la ciudad.
A pesar de su valor histórico, el edificio ha requerido reparaciones debido al paso del tiempo. Sin embargo, la intervención en el tanque de agua no ha seguido los protocolos establecidos por la comisión para preservar adecuadamente el patrimonio. Tras una serie de inspecciones y consultas, se detectó que las reparaciones realizadas no habían sido autorizadas por la Comisión de Patrimonio y Cultura, lo que generó un importante debate en la comunidad, especialmente en las redes sociales.
Durante la reunión, CEMAD se comprometió a elaborar un informe detallado sobre las actuaciones realizadas hasta el momento y a definir las acciones futuras necesarias para culminar la obra en curso. Este informe será fundamental para establecer los próximos pasos en el proyecto.
Por su parte, Servicoop mostró su apoyo a la necesidad de avanzar conforme a lo dispuesto por la ley, subrayando la importancia de que la comisión pertinente dictamine sobre el asunto, como lo establece la normativa vigente.
Este compromiso conjunto subraya la disposición de todas las partes para trabajar de manera colaborativa, equilibrando posiciones y sin perder de vista el cumplimiento de la ordenanza. El objetivo común es claro: preservar las huellas del pasado y garantizar la protección de nuestros bienes de interés patrimonial para las futuras generaciones.
En este sentido, la comisión, presidida por Diego Lacunza, organizó reuniones con representantes de Servicop, la cooperativa encargada del tanque, y de Cemad, la empresa tercerizada que había iniciado las reparaciones. Durante estos encuentros, se aclaró que las obras debían ajustarse a un protocolo específico para garantizar que no se alterara la esencia histórica del edificio. Se acordó frenar las obras hasta que la Comisión de Patrimonio emitiera una resolución detallada, con el objetivo de garantizar que cualquier intervención respetara la conservación del bien patrimonial.
“Lo que estamos buscando es encontrar un equilibrio entre la necesidad de mantenimiento y la preservación de la identidad histórica de este edificio. La comunidad debe entender que el patrimonio no solo es una responsabilidad de la Comisión de Patrimonio, sino también de quienes poseen estos bienes históricos, ya que tienen un valor para todos”, señaló Beatriz Herrero, integrante de la Comisión.
En cuanto a la situación general de los edificios históricos en la ciudad, Herrero explicó que muchos forman parte de un listado patrimonial, pero que existen diferentes situaciones legales dependiendo de si son propiedad de entidades públicas o privadas. En este caso particular, Servicop es una cooperativa con un régimen legal distinto, lo que complica un poco los procesos de intervención, pero no exime la obligación de respetar los lineamientos de conservación.
La Comisión de Patrimonio y Cultura continúa trabajando para que estos protocolos sean respetados, y que las reparaciones necesarias se realicen de acuerdo con los procedimientos establecidos, garantizando así que la historia de Puerto Madryn se conserve para las futuras generaciones. Como parte de su labor, la comisión ha abierto canales de comunicación para que los ciudadanos puedan presentar inquietudes o informes sobre cualquier intervención en los bienes patrimoniales de la ciudad.
Para cualquier consulta o presentación, los interesados pueden dirigirse a la Casa de la Cultura, donde la comisión se reúne de manera regular, cada 15 días, para abordar estos y otros temas relacionados con la conservación del patrimonio histórico de Puerto Madryn.