La situación se centra en la renovación de contratos del personal, particularmente en lo que respecta a los brigadistas y personal encargado de la administración de áreas protegidas. Los contratos, que vencían el 31 de marzo, dejaban a muchos empleados en una situación de espera, sin saber si continuarían con sus funciones.
Hernán Mondino, delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en el Parque Nacional Los Alerces, explicó en una entrevista los detalles de la situación. Según Mondino, aunque se habían mencionado algunos despidos, la preocupación no era solo por estos casos aislados, sino por la masiva reducción de personal en el sistema de parques nacionales, que en lo que va del año ha sufrido alrededor de 130 despidos. A este panorama se suman las renuncias de muchos trabajadores, quienes buscan estabilidad en otros sectores debido a la inestabilidad laboral que caracteriza al sistema.
Los contratos en los parques nacionales son renovados trimestralmente, lo que genera un constante estado de ansiedad entre los trabajadores, que cada tres meses se ven obligados a esperar la confirmación de su continuidad. “Cada tres meses estamos con el corazón en la boca, sin saber si vamos a seguir o no. Esto genera una gran angustia, porque no hay un criterio claro sobre los despidos. Te pueden echar por cualquier motivo, incluso por razones personales o por opinar políticamente”, indicó Mondino.
Una de las mayores preocupaciones de los brigadistas es que, a pesar de la alta demanda de trabajo y la complejidad de su labor, la falta de estabilidad laboral está afectando la moral y la dedicación en los parques. Los brigadistas, que tienen años de experiencia en el manejo de incendios forestales y otros desafíos ambientales, están siendo reemplazados por personal menos experimentado, lo que podría tener consecuencias negativas en la gestión y protección de las áreas protegidas.
Mondino también destacó que los trabajadores que desempeñan tareas críticas, como los brigadistas encargados de combatir incendios, se han visto afectados por la falta de estabilidad laboral. “La gente empieza a buscar otras opciones laborales debido a la falta de seguridad. No es fácil ser brigadista si no tienes la certeza de que tu contrato se renovará”, afirmó. Esta situación ha llevado a la pérdida de personal con años de experiencia, lo que pone en peligro la eficacia de las intervenciones frente a emergencias, como los incendios forestales, que requieren una gran especialización.
A pesar de la gravedad de la situación, Mondino confirmó que algunos brigadistas han logrado renovar sus contratos, lo que alivia temporalmente la situación, pero la preocupación persiste a medida que se acerca el siguiente ciclo de renovación en tres meses.
La falta de un sistema estable y la rotación constante de personal no solo afecta la moral de los trabajadores, sino que también tiene repercusiones en la gestión de los parques nacionales, un sector clave en la protección del medio ambiente y la biodiversidad del país. La situación sigue siendo incierta, y los trabajadores esperan una respuesta definitiva por parte de las autoridades para garantizar la estabilidad laboral y la efectividad del sistema de áreas protegidas.