Demian Gómez, delegado regional de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) en la Patagonia, habló sobre las preocupantes condiciones salariales que enfrentan los trabajadores rurales de la región. A pesar de la inflación creciente y el costo de vida que se dispara, las propuestas patronales para el aumento salarial se mantienen estancadas en un 0%, lo que ha generado gran preocupación entre los empleados del sector.
“Es triste reconocer que la parte patronal no ha ofrecido nada. Estamos discutiendo la paritaria, pero lo único que nos ofrecen es un 0% de aumento para marzo y un aumento del 1.7% para abril y mayo”, señaló Gómez, quien también destacó la situación alarmante que viven los trabajadores al estar muy por debajo de la canasta básica estipulada por el gobierno. Mientras la inflación continúa aumentando, los salarios de los trabajadores rurales siguen sin poder ajustarse a la realidad económica del país.
Actualmente, la canasta básica total para la Patagonia se encuentra por encima de 1.200.000 pesos, mientras que el salario básico para un peón general, la categoría más baja en el sector rural, apenas llega a 800.000 pesos, con un salario de bolsillo de alrededor de 670.000 pesos. Esta diferencia hace que los trabajadores rurales estén casi un 45% por debajo de la canasta básica, una situación insostenible dada la creciente inflación.
El reclamo del sindicato: un aumento del 9%
El sindicato ha planteado la necesidad urgente de un aumento salarial acorde a la inflación acumulada, que en los últimos tres meses ha sido del 9%. Gómez explicó que este incremento es esencial para que los trabajadores puedan mantener su poder adquisitivo y no caigan aún más en la pobreza. Sin embargo, las negociaciones siguen estancadas, con la patronal adoptando una postura de cero aumento.
El panorama se complica aún más debido a que la patronal parece estar especulando con una posible intervención del Ministerio de Trabajo, que podría dictaminar un aumento que quede muy por debajo de lo solicitado por el sindicato. En este contexto, los trabajadores rurales se ven obligados a seguir luchando por lo que consideran un aumento justo y necesario.
Posibles medidas de fuerza en caso de no haber acuerdo
Ante la negativa de la patronal a negociar, Demian Gómez dejó en claro que, si no se llega a un acuerdo favorable, el gremio no dudará en tomar medidas de fuerza. En una reunión reciente con delegados de todo el país, el sindicato decidió declararse en alerta y movilización, exigiendo que se logre un aumento que se ajuste a la inflación.
Además, Gómez advirtió que en caso de no obtener una respuesta positiva, el gremio podría convocar a un paro general, lo que afectaría gravemente la producción de bienes como carne, un sector clave de la economía argentina. Si la medida se concreta, la cadena de distribución de carne se vería interrumpida, lo que provocaría un posible desabastecimiento en las góndolas, afectando tanto a consumidores como a productores.
Un conflicto que refleja una realidad económica compleja
El conflicto de los trabajadores rurales refleja una problemática mayor que atraviesa a muchos sectores de la economía argentina: el desajuste entre los salarios y el costo de vida. A medida que la inflación sigue avanzando, muchas categorías de trabajadores, en particular los de sectores más vulnerables como el rural, luchan por obtener aumentos salariales que les permitan cubrir sus necesidades básicas.