35 años de Cereladi. Un aniversario que refleja el esfuerzo, la dedicación y, sobre todo, el amor de todos aquellos que creyeron en la importancia de brindar un espacio de integración y trabajo para las personas con discapacidad. Este programa, que nació con la iniciativa de cinco familias, se ha convertido en una institución clave para la comunidad, ofreciendo un camino de oportunidades a aquellos que más lo necesitan.
Los comienzos de Cereladi
Hace más de tres décadas, las familias fundadoras de CE.RE.LA.DI se enfrentaron a una problemática que hoy sigue siendo relevante: qué pasa con los niños y jóvenes que terminan la primaria? En aquellos años, no existían los espacios de integración que hoy son comunes. Frente a esta necesidad, decidieron crear un espacio que se convirtiera en mucho más que un taller. Así, con el apoyo de la comunidad, nació CE.RE.LA.DI en las instalaciones que en su momento cedió el hospital local.
Inés Amalia Machuca, vicepresidenta y madre de uno de los operarios, recuerda los primeros días con mucho cariño y orgullo. “Nosotros arrancamos con la idea de brindar una alternativa para que nuestros hijos tuvieran un lugar donde desarrollarse. Hoy, vemos el crecimiento y la importancia de lo que creamos”, comenta emocionada.
Un crecimiento sostenido
Desde sus primeros años, CE.RE.LA.DI se ha destacado por su capacidad de adaptación y crecimiento. La inclusión laboral ha sido uno de los pilares de su desarrollo. Actualmente, los participantes de los talleres protegidos no solo se capacitan, sino que también trabajan en la producción de delantales para las pesqueras, bolsas de residuos y otros productos, demostrando que el trabajo digno es posible para todos.
“Uno de nuestros principales logros fue la venta de los sobres de papel que los comercios y artesanos de la ciudad compraban. Ese fue siempre nuestro caballo de batalla. Hoy tenemos cocina y seguimos apostando al desarrollo”, afirma Inés.
Sin embargo, el camino no ha sido fácil. La historia de CE.RE.LA.DI está marcada por la constancia y la dedicación de sus fundadores, padres y supervisores, quienes trabajan a diario para garantizar la contención y el bienestar de los chicos. “Detrás de todo esto hay mucho sacrificio, pero también mucha satisfacción. Los padres seguimos siendo parte activa, controlando todo lo relacionado con el presupuesto y la administración”, explica Inés.
El futuro de CE.RE.LA.DI
Con 35 años de historia, CE.RE.LA.DI continúa mirando hacia el futuro. Los proyectos siguen creciendo, y ahora se suman nuevas expectativas. El ingreso de 13 nuevos operarios es solo el comienzo de una etapa de expansión, que incluye la creación de nuevos talleres y la posibilidad de iniciar la construcción de casas tuteladas, un sueño pendiente de muchos padres para que los chicos tengan un lugar propio y autónomo cuando ya no puedan depender de ellos.
“La idea de las casas tuteladas es un proyecto ambicioso, pero creemos que es el paso siguiente para garantizar que nuestros hijos sigan siendo parte activa de la sociedad, incluso cuando ya no estemos”, comenta Inés con la mirada puesta en el futuro.
Celebración y vínculo comunitario
El aniversario de CE.RE.LA.DI no solo es una celebración institucional, sino una fiesta para todos los que forman parte de esta gran familia. Los operarios, los supervisores y las familias se reúnen para compartir una cena y baile, actividades que los chicos disfrutan enormemente. “A ellos les encanta bailar y compartir. El vínculo entre ellos es lo más importante”, destaca Inés.
Además, CE.RE.LA.DI organiza dos ferias mensuales, una donde se venden los productos que se fabrican en la institución y otra abierta a toda la comunidad. “Estas ferias son fundamentales para mantenernos activos y a la vez permitir que la comunidad participe y se acerque a nosotros”, comenta.
Una comunidad unida
El apoyo de la comunidad es, sin duda, uno de los pilares que sostiene a CE.RE.LA.DI. “Nos sentimos muy queridos por todos. Los chicos son los que nos hacen querer. Ellos mismos son quienes cuentan sus historias y nos vinculan con el resto de la ciudad”, expresa Inés.
A lo largo de estos 35 años, CE.RE.LA.DI logro algo que va más allá de los talleres y la capacitación: ha creado una red de apoyo y amor que ha trascendido las barreras del tiempo. “Cuando veo a los chicos interactuar, ya sea en actividades físicas o recreativas, me doy cuenta de lo mucho que ha cambiado todo. Antes no había estas oportunidades, y hoy, gracias a iniciativas como CE.RE.LA.DI, todo es posible”, concluye Inés, con la esperanza de que, como ella misma señala, “los padres jóvenes sigan sumándose y sigan cuidando este espacio”.